Reptar, gatear, rodar, ponerse en pie, agacharse, saltar, girar y vuelta a empezar. Conocer el cuerpo y dominarlo, sus posibilidades, sus limitaciones, su evolución. La autoestima, el autoconocimiento y la autoimagen comienzan con los hitos motrices en el primer y segundo año de vida.

La sala Amazonia está acondicionada con módulos de madera, objetos colgantes, texturas, materiales y estructuras siguiendo la filosofía de movimiento libre de Emmi Pikler e introduciendo los primeros materiales estructurados de inspiración Montessori. El desarrollo cognitivo está directamente relacionado con el desarrollo kinestésico y motor. La sala Amazonia se ambienta y se adapta para favorecer el desarrollo motor y postural autónomo y propiciar el inicio del pensamiento estructurado.