El método Calarú

Inspiradas en las pedagogías Montessori, Pikler, Waldorf y Wild, y después de más de diez años de crecimiento y evolución, hemos elaborado nuestra propia forma de entender el acompañamiento a la infancia.

A la selección de principios de cada metodología y su desarrollo en perfecta armonía en el día a día de nuestro espacio infantil, lo hemos llamado: El Método Calarú.

Pedagogía Montessori. Lo que consideramos fundamental de éste método es el ambiente psíquico. Se genera un clima cálido de calma y silencio. Estamos de acuerdo con la importancia que María Montessori otorga al juego, al que llamamos trabajo para dignificarlo, y con el respeto a los momentos de concentración infantil, entre otras cosas.

Metodología Pikler. Al Igual que Emmi Pikler creemos que el desarrollo motor debe producirse desde dentro del niñx, no desde fuera. Por ello no se debe ayudar a lxs niñxs a moverse ni a andar, ya que no necesitan tales ayudas e incluso pueden ser perjudiciales por provocar rigidez muscular y malos hábitos, sino preparar un espacio en el que puedan lograrlo por sí mismxs.

Escuela Waldorf. De la filosofía de Rudolf Steiner tomamos la noción de ritmo. Son importantes los ritmos internos del niñx, que marcan sus impulsos internos. La mayor parte del tiempo no coinciden con los de la adulta ni con los del entorno, por lo que debe organizarse la jornada de manera que sea lo más libre posible de seguir su propio latido en cada momento evitando la contaminación exterior. También compartimos con la pedagogía Waldorf la pasión por los cuentos de hadas y el respeto al mundo mágico y a la fantasía infantil, puerta a la creatividad y al pensamiento abstracto.

Rebecca y Mauricio Wild. Se puede decir que son nuestros principales inspiradores de la pedagogía respetuosa, el acompañamiento respetuoso de las emociones y la gestión democrática de conflictos, así como el arte de establecer límites con amor.

Experiencia personal. Hemos aprendido en nuestra formación como maestras en constante renovación, en nuestro trato diario con las familias y, sobre todo, de nuestra dedicación a lxs niñxs, que hay varios factores que deben converger para que todo funcione.

-En primer lugar la impronta personal de cada maestra, la energía que trasmite y su naturalidad, así como su trabajo personal en comunicación empática y gestión de sus propias emociones, ya que sabemos que será figura de referencia y apego.

-En segundo lugar la participación de la familia. Es absolutamente valiosa e imprescindible la inclusión total de la familia en el centro, y que las líneas filosóficas de familia y escuela vayan en armonía y coherencia, como raíces de un mismo árbol.

-Y en tercer lugar la importancia del ser emocional. No hay desarrollo (ni aprendizaje) sin emoción. Lxs niñxs están fluyendo continuamente entre emociones y es de vital importancia manejar estas emociones adecuadamente. Por ello cuidamos mucho los procesos de acogida (que se hacen siempre acompañados de un familiar), el acompañamiento respetuoso del llanto (que no se coarta ni se distrae), y el uso del lenguaje positivo: sin usar juicios, premios, castigos, halagos, chantajes ni amenazas. Utilizamos un lenguaje positivo y respetuoso que favorezca en la niña y el niño la elaboración de una voz interior propia, y de un repertorio de comportamientos y actitudes que respondan a sus propios gustos e intereses (autoconocimiento y autoestima) y no al único objetivo de satisfacer las expectativas y demandas de la adulta, fomentando así el autocontrol, la gestión emocional y la autorregulación.

¿Qué es la Pedagogía Activa y cómo se desarrolla en Planeta Calarú?

La Pedagogía Activa es un movimiento pedagógico surgido a finales del siglo XIX, que discrepa de la pedagogía tradicional por considerarla autoritaria, competitiva, pasiva y alejada de los intereses de lxs niñxs. La pedagogía activa es una educación práctica, vital, participativa, democrática, colaborativa y motivadora.

Así es el método que llevamos a cabo en Planeta Calarú. Consideramos que las funciones de la educadora son atender y respetar a la niña y el niño en sus necesidades de cuidados y apego, y acompañarlx en su desarrollo emocional e intelectual propio, ofreciendo diversas situaciones y materiales estimulantes adecuados, para que la niña y el niño llegue a desarrollar sus capacidades y talentos por sí mismo, sin dirigirlx ni contaminarlx. Por todo ello:

En Planeta Calarú no hay fichas. No seguimos un método de editorial que nos diga qué tenemos que hacer y cuándo hacerlo. Por el contrario se pone a disposición de lxs niñxs materiales pedagógicos suficientes para que elijan de forma autónoma cómo utilizarlos y cuándo, atendiendo a sus propios gustos e intereses.

En Planeta Calarú no hay juguetes. Los juguetes de fabricación industrial están dotados de una directividad pasiva, es decir, el objeto nos dice lo que tenemos que hacer con él. No hay lugar para la imaginación libre, el pensamiento divergente, la respuesta alternativa. En nuestro centro lxs niñxs tienen a su alcance materiales estructurados de inspiración Montessorri/Pikler, y materiales no estructurados, siempre de libre disposición.

En Planeta Calarú no hay evaluación de objetivos. Al no haber un objetivo obligado al que llevar al niño de forma antinatural y forzada, no evaluamos su consecución. La evaluación se hace por inteligencias múltiples (Howard Gardner, 1998) llevadas al aula en forma de competencias educativas (Amparo Escamilla, 2008), no comparadx con un baremo estándar, ni comparadx con el resto de lxs niñxs de su aula, sino analizando sus propias habilidades y talentos en el momento concreto de su desarrollo en que se encuentra.

En Planeta Calarú no hay un horario estricto.
No existe una hora de entrada ni de salida establecida. Las familias van llegando al centro cada una a su ritmo, sin prisas, sin presiones. El centro se adapta al ritmo de la familia, no al revés. Así mismo la programación es abierta, crece y evoluciona con el grupo concreto al que va dirigida. Por eso en Planeta Calarú no hay dos cursos iguales, cada año es diferente, porque cada grupo es diferente.

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¿Cómo se aprende en Planeta Calarú?

Soliamos decir que «en Planeta Calarú no es que lxs niñxs hagan lo que quieren, sino que quieren lo que hacen», pero hemos aprendido que si dejamos que las peques hagan lo quieren hacer, esto siempre es interesante y bueno para su desarrollo, porque su pulsión interior instintiva es siempre de crecimiento, nunca de destrucción.

Grafomotricidad.
Se trabaja el desarrollo de la coordinación óculo-manual necesaria para la escritura, y el fortalecimiento de los dedos implicados en el manejo del lápiz, mediante actividades motivadoras, con materiales naturales y cálidos como puede ser desgranar granadas, pelar habas, romper algodón, hacer churritos de papel plata, rasgar periódico, separar hojas de plantas aromáticas, clasificar legumbres, manipular macarrones, amasar pan, ensartar tapones, colorear libremente, pegar gomets sin patrón, juegos libres de tierra, barro, arena, chinos…etc

NOTA: Poner a un menor de tres años a manejar un instrumento fino de escritura y obligarlo a que lo coja de forma correcta (posición de la pinza de la mano para la que no está fisiológicamente preparado) provoca molestias musculares, adquisición de malos hábitos, frustración, ansiedad, sensación de fracaso y, en ocasiones, incluso lesiones a largo plazo.

Educación emocional.
En Planeta Calarú no hay una unidad didáctica dedicada a la educación emocional, ni juegos específicos para identificar estados de ánimo. La única forma que consideramos natural de identificar, reconocer y valorar las emociones de forma adecuada es en el momento de su aparición espontánea a lo largo del día. En los momentos de alegría, tristeza, enfado, rabia o frustración (emociones lícitas todas ellas), nos detenemos a escuchar a la niña y al niño, sus demandas, sus necesidades, sus motivaciones, le acompañamos en su emoción y le apoyamos como necesite.  Creemos que cualquier otra forma de querer identificar e intervenir en emociones (por ejemplo juegos con caritas tristes y sonrientes) es artificial y poco significativa. Las emociones se viven y se transitan, no se educan.

Segunda lengua Inglés.
El inglés se introduce de forma trasversal a lo largo de la jornada. Algunos mensajes se dicen espontáneamente en inglés, los saludos de bienvenida y despedida, canciones, etc.  Se organizan actividades a lo largo del curso (cuentacuentos, talleres) que son facilitadas por personas con inglés nativo.

Participación de la familia.
La familia no solo es bienvenida, sino que está absolutamente implicada (cada cual según sus necesidades y opciones). La figura de referencia debe acompañar a su peque en el periodo de acogida, en la incorporación al centro. Además organizamos días de convivencia en Calarú, salidas familiares y talleres pedagógicos.
Pero lo que más nos gusta a todxs son los Viernes Party-cipativos. Una vez a la semana se lleva a cabo una actividad familiar en el centro, en los que llamamos nuestros Viernes Party-cipativos. Un día a la semana de convivencia, juego, experimentación y crecimiento en comunidad.

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Las inteligencias múltiples llevadas al aula de infantil.

La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner señala que no existe una sola inteligencia en el ser humano, sino una diversidad de inteligencias que marcan las potencialidades de cada individuo. En Calarú implementamos la teoría de las inteligencias múltiples, estimulando las potencialidades de lxs niñxs en un clima activo, afectivo y de confianza.