Una madeja de lana, un pañuelo de seda, un palo de madera… texturas, colores, formas, sonidos que descubrir. Un mundo nuevo para explorar, enorme, desconocido, lleno de posibilidades. Todo es asombroso ante los ojos de un niñ@, todo transmite información sobre la realidad a su alcance, sobre el mundo en el que vive.

El ambiente y los materiales que rodean al bebé en los primeros meses de vida serán sus primeros grandes descubrimientos, los que le llevarán a querer saber más, a querer conocer más, a querer descubrir, a estirar su mano, rotar sobre sí mism@, elevarse sobre sus rodillas y gatear.

El pulso interior se despierta fruto de la curiosidad. El movimiento libre es fundamental para el desarrollo y debe ser respetado.

 

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Material sensorial elaborado y seleccionado por las acompañantes

 

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Ambiente acogedor y familiar.

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